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Hoy les traigo una tira de Schmidt protagonizada por uno de sus diminutos y simpáticos hombrecillos, encuadrable en el estilo clásico del autor, hacia finales de los años 50 del pasado siglo. La cuestión es ¿De quien se trata? ¿fue un personaje fijo o tan sólo una tira circunstancial? Revisando los listados de personajes, no he encontrado ninguna correspondencia posible, habrá que echar mano entonces de las tiras de agencia (el copyright de Creaciones Editoriales aparece en la tercera viñeta) para explicar su procedencia. En cualquier caso, Schmidt practica un tipo de humor en nada distinto a otras series en cuatro o seis viñetas: Sófocles, Prudencio, el propio Rasputín, a quien nos recuerda a primera vista. Un humor eminentemente visual, absurdo, sin palabras, y por tanto fácilmente exportable.Hoy tengo el honor de presentarles una gran exclusiva. Un personaje de Martz-Schmidt que, por circunstancias, nunca llegó a ver la luz: Carrapiço. No puedo dar una fecha exacta de su realización, pero es posible que se realizara a partir de 1986, una vez el artista fue apartado a la fuerza de la aventura de la editorial Grijalbo con Guai!, intentó abrirse a otro mercado, más adulto.
Una de las ilustraciones nos da el contexto preciso en que se realizó:
Aquí el protagonista se presenta como “reportero galáctico” de la revista El Jueves, en clara alusión a la denominada “Guerra de las Galaxias” de Reagan, presidente de EE.UU. entre 1980 y 1988.
EL proyecto sin embargo nunca llegó a aprobarse. A la vista de estas páginas, en el estilo de Schmidt pesa demasiado su dedicación en exclusiva al mercado infantil durante casi cuarenta años y no acababa de encajar en el semanario satírico.
No obstante, algunas de estas páginas sí que pudieron contemplarse en la exposición celebrada en Cartagena en 1988, organizada por Joaquín Alcaraz en combinación con Ediciones B y el propio fondo del autor, en el marco de un acto de homenaje al que asistieron sus compañeros de profesión Raf e Ibáñez, y la edición posterior de una revista que recogía las mejores imágenes de la expo así como testimonios de profesionales como Josep Toutain, Escobar, Montse Vives o Pedro Tabernero entremezclados con datos biográficos.
Les dejo en compañía de la totalidad de páginas realizadas por el autor para este simpático personaje que nunca llegó a despegar.
Al hilo de la anterior entrada, busqué alguna página del Dr. Cataplasma donde apareciera La señora Millonetis, para mostrar el parecido que guarda con aquellos dibujos extraordinarios. Schmidt es un autor de estereotipos, podemos encontrar abundantes ejemplos en su obra: No hay más que recordar la semejanza entre sus hombrecillos de barba blanca o negra (el propio Cataplasma, El Profesor Tragacanto, Troglodito, El Sheriff Chiquito…y sus oponentes, de gran tamaño).En cuanto a las señoras de cierta edad, clase social y estilo, también responden a un cierto patrón en toda su obra.
La citada señora Millonetis es la acaudalada paciente del Dr. Cataplasma, fuente casi exclusiva de los ingresos del doctorcito y representante de un linaje inalcanzable para el galeno. Su diseño es clásico y sobrio, como se aprecia en las imágenes:
Schmidt ensaya en las ilustraciones de
Por otra parte, el autor realizó un personaje casi desconocido (no he podido encontrar referencias a la única página que he localizado y que reproduzco al final) Doña Sinforosa, que no es nada sosa, que se ajusta también al estereotipo iniciado con la señora Millonetis. Participa de su forma de vestir pero se ocupa de asuntos más mundanos y, siendo un personaje único, se desliza de la manera más simpática posible hasta el final de la historieta en consonancia con otras de sus dinámicas y solitarias creaciones (Sófocles, Rasputín, Prudencio).
Joaquín tiene en su estudio verdaderos tesoros, enviados por Schmidt durante años: bocetos, recortes de prensa, guiones técnicos, originales…Hasta sus cartas manuscritas tienen enorme interés, por contener valiosos datos biográficos y anécdotas. De mi visita me traje algunas de esas maravillas con la promesa de devolverlas pronto, para escanearlas y contribuír a su difusión.
Hoy les dejo dos preciosos dibujos, de pequeño tamaño (A5) realizados sobre papel con tinta (pincel y plumilla) y rotulador rojo para el marco en el primero, y rotulador negro y rojo para el marco y el fondo en el segundo. La ejecución de ambos es muy limpia, sin rastro de lápices, probablemente calcados en una mesa de luces sobre boceto previo. Por el estilo del trazo podría aventurarse una fecha aproximada de realización en torno a mediados de los años cincuenta, cuando el autor introdujo cambios sustanciales en su dibujo a instancias de Rafael González en Bruguera.
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