domingo, 5 de octubre de 2008
humor en siluetas
miércoles, 21 de noviembre de 2007
domingo, 11 de noviembre de 2007
Más fantasmas de Vázquez

pd. como algunos chistes van sin firma, creo que se ha colado un gazapo y hay un chiste que no corresponde al autor. ¿Sabrían decirme cual?
jueves, 8 de noviembre de 2007
Una de fantasmas




martes, 9 de octubre de 2007
Kitin y el chocolate Nogueroles


En realidad se trata de una tira publicitaria para el chocolate Nogueroles, que dibujó Vázquez a lo largo del año 1962. A semejanza de otras series del mismo cuño (Kinito, D. Pedrito, Uhu, todas de Ibáñez) se pone en viñetas a la mascota del producto, en este caso Kitin, con un diseño muy peculiar. Pero, a diferencia de los ejemplos mencionados, donde se construyen verdaderas historietas, aqui la limitación de espacio no permite grandes alardes ni deja hueco a la creatividad de su autor, que se limita a cumplir el encargo con profesionalidad.

Las dos tiras se publicaron en los números 72 y 77 de la segunda época de Tío Vivo, en julio y agosto de ese año, mientras que la doble tira apareció en el nº 57, obra de un dibujante sin acreditar.
viernes, 6 de julio de 2007
Los niños terribles de Vázquez e Ibáñez
Por lo general, estos chistes patrocinados, publicados en una sección fija semana tras semana, estuvieron dedicados a diversos temas (por poner un ejemplo, los balones Ceplástica patrocinaban un chiste de temática futbolera realizado por Ibáñez con dos personajes fijos, llamados en algún momento posterior Balín y Balón).
En el caso que nos ocupa, Colacao patrocinó entre otras subseries una dedicada a los niños, inserta en la segunda página del cuaderno semanal El Jabato, junto a la sección “¿Lo sabías?”, a partir de mayo de 1962 y hasta los primeros meses de 1964, si bien la sección era sustituida intermitentemente por publicidad propia de la casa o de alguna otra marca comercial como la propia Colacao.
En un principio encomendada a dibujantes menores como Fritz o Crespo, de un estilo menos agresivo, enseguida toman el relevo dos pesos pesados de la editorial, Ibáñez y Vázquez, que irán alternándose en la tarea de idear cada semana una situación limite protagonizada por uno de estos monstruitos y sus progenitores, en un estilo directo y contundente que en aquella época ya está perfectamente equiparado entre el autor más veterano y su digno sucesor.
jueves, 5 de julio de 2007
Series de Vázquez by ¿x?
Es sabido que Manuel Vázquez tuvo ausencias inexplicables en la editorial en cierto periodo alrededor de 1960. Julia Galán relata que en el informe semanal que se le remitía al director había un apartado específico dedicado a Vázquez. Y las páginas que el autor no había entregado debían ser realizadas por algún dibujante de la redacción.
Pese a que junto a la cabecera aparezca la firma de Vázquez en alguna ocasión, todas estas muestras están hechas por otro dibujante, que dejó su impronta en las viñetas y por toda firma una enigmática x. ¿De quién se trata?
Pese al intento nada desdeñable de imitar el estilo y las peripecias de personajes ya clásicos, pese a sus coincidencias en el tono un tanto absurdo de la anécdota, el misterioso x se delata. Su dibujo habla por él. Sus tics característicos, el gracejo natural y la simpatía que derrochan sus monigotes nos desvelan que el autor no es otro que Gustavo Martz-Schmidt, otro veterano de la casa, autor de personajes pequeños y barbados enfrentados a orondos oponentes en sus respectivas series.
El pluriempleo de Schmidt debió de causarle algún trastorno en su producción y quizá en algún momento también tuvo que echar mano de sustitutos para sus series. Aquí hemos pillado in fraganti a García Lorente dibujando a Prudencio en su lugar.
viernes, 29 de junio de 2007
Siluetas sin palabras: Vázquez
sábado, 23 de junio de 2007
Isótopos radiactivos (bis)
Don isótopo nace en una época de reajustes en el Pulgarcito, motivada por la “fuga de cerebros” que deciden probar fortuna por su cuenta con Tío Vivo, en el año 1957.
Siguen los clásicos Nadal (Pascual y Don Folio), Jorge (Doña Urraca y Don Pancho), Martz Schmidt (Doctor Cataplasma, Sófocles), Escobar (Carpanta, Petra y Zipi y Zape), pero se ausentan las series de Conti (Carioco) Cifré (Vagancio, Reporter Tribulete) y Peñarroya (Don Pío y Gordito Relleno), aunque algunos de estos personajes volverán a aparecer esporádicamente a través de reediciones.
Pero es necesario llenar el hueco dejado por estos grandes profesionales, y para ello se procederá a la contratación de nuevos autores, ya fogueados en otras publicaciones de humor. A finales de 1957 entran Segura con Rigoberto Picaporte, Blas Sanchis (Margarito Celemín), Raf e Ibáñez, y en los primeros meses de 1958 se incorpora Nené Estivill con La terrible Fifí.
Los autores veteranos también producen nuevos personajes: Martz Schmidt crea a Troglodito y Vázquez presenta a Don Isótopo.
Don Isótopo es un señor a la antigua usanza, siempre vestido de negro, con pajarita, sombrero de copa y paraguas, sin más oficio conocido que deambular por la ciudad a la caza de algún desprevenido transeúnte al que prestar su ayuda. Su misión consistirá unas veces en entrenar a un joven enclenque, construirle una casa a un probo ciudadano, o a hacer de casamentero, rasgo común por cierto con Don Adelfo de Ibáñez que iniciará su andadura poco después en el Can Can.
La locuaz verborrea del hombrecillo le sirve para convencer a cualquiera de lo que se proponga, pero su actuación desastrosa agrava invariablemente la situación y es perseguido al final de cada historieta, según las reglas clásicas del humor. Pero Don Isótopo tiene una doble moral que le lleva en ocasiones a convertirse en un oportunista bajo su fachada de benefactor: en una página es capaz de convencer a un ciudadano de lo pernicioso que resulta el tabaco hasta conseguir que arroje su veguero a medio fumar, solo para recogerlo y fumarselo él, o, en otra ocasión, conseguir que otro peatón que acaba de encontrar un billete de mil lo done al primer pobre que encuentre, que resulta ser el propio Don isótopo disfrazado.
Don Isótopo desapareció pronto, ejerció su interinidad hasta que a los nuevos dibujantes se les concediera su propia serie. Raf había debutado en P 1387, de diciembre del 57, con la tira Rebrútez, y en enero de 1958, en P 1393 se le concede su serie a toda página, Doña Lío Portapartes, señora con malas artes, que es la sustituta oficial de este viejecito metomentodo.
En el número siguiente, como es sabido, aparecen Mortadelo y Filemón, primera serie de Ibáñez tras participar en las secciones A carcajada Limpia o ¡Fíjese que chistes! Ibáñez sustituye a la reedición de
Nunca sabremos con certeza si fue la coincidencia en la indumentaria de Mortadelo la que provocó la desaparición del personaje de Vázquez, en todo caso ahí queda
Don Isótopo (Pulgarcito, 1957) Manuel Vázquez (guión y dibujos) Reedición en Bruguelandia, DDT.









































